domingo, 22 de septiembre de 2013

¡¡A leer!! 1st Stage


Muchas personas de generaciones pasadas, padres y abuelos, dicen que los chicos de ahora no se interesan por la lectura y es verdad, pero no tanto... ¿A que vengo con esto? Puede ser que libros que contengan novelas sobre todas las cosas no sean del agrado de las nuevas generaciones de niños y niñas, pero no es tan así. La cuestión es que hay otras formas de leer y aunque parezca infantil es un buen hábito para insertarlos en la lectura y que así se interesen por otras cosas. A lo que voy es a los mangas... ¿Saben que son? Si no lo saben les voy a contar...
¿Qué son los mangas? Dirán muchos, ¿para que sirven? ¿qué es eso, se come? No, nada de eso. Los mangas son los típicos cómics o historietas provenientes de Japón, aunque en el país oriental este término se utiliza para las historietas en general. El manga abarca una amplia variedad de géneros, y llega a públicos diversos. Constituye una parte muy importante del mercado editorial de Japón y motiva múltiples adaptaciones a distintos formatos: series de animación, conocidas como Anime, o de imagen real, películasvideojuegos y novelas. Cada semana o mes se editan nuevas revistas con entregas de cada serie, al más puro estilo del folletín, protagonizadas por héroes cuyas aventuras en algunos casos seducen a los lectores durante años. Desde los años ochenta, ha ido conquistando también los mercados occidentales.
Manga es una palabra formada por los kanjis 
漫 man (informal) y 画 ga (dibujo). Se traduce, literalmente, como "dibujos caprichosos" o "garabatos". Los japoneses llaman también al manga imágenes "insignificantes", pues compran al año más de mil millones de volúmenes en blanco y negro, impresos en papel barato.



Tagosaku to Mokube no Tokyo Kenbutsu (1902), considerado el primer manga, de Kitazawa

Luego de una pequeña introducción les voy a contar de que forma se leen. Los occidentales leemos tradicionalmente de izquierda a derecha un libro mientras que en Japón, los mangas y otras cosas se leen al revés, de derecha a izquierda.
Por otra parte se debe destacar la forma de dibujo que en los últimos años han adoptado la mayoría de los dibujantes (en la 2nd stage hablaremos mas detalladamente sobre ellos) y sobre todo en los ojos, que mucha gente que quizás no conoce y no está metida en esto le llama demasiada la atención. Esos ojos de gran tamaño que no tienen nada que ver con los típicos japoneses u orientales, sino más bien, aunque un poco exagerados, con los occidentales. Su origen se lo atribuyen al considerado padre del manga moderno, Osamu Tezuka, quien los adoptó de las historias provenientes de Disney.

Diagrama para leer un manga
*El manga nace de la combinación de dos tradiciones: La del arte gráfico japonés, producto de una larga evolución a partir del siglo XI, y la de la historieta occidental, afianzada en el siglo XIX. Sólo cristalizaría con los rasgos que hoy conocemos tras la Segunda Guerra Mundial y la labor pionera de Osamu Tezuka.

Tras su rendición incondicional, Japón entraría en una nueva era. El entretenimiento emergió como industria respondiendo a la necesidad psicológica de evasión ante una cruda posguerra. La falta de recursos de la población en general requería de medios baratos de entretenimiento, y la industria tokiota de mangas basados en revistas vio surgir competidores. Apareció así el Kamishibai, una especie de leyendas de ciego, que recorría los pueblos ofreciendo su espectáculo a cambio de la compra de caramelos. El Kamishibai no competía con las revistas, pero sí otros dos nuevos sistemas de distribución centrados en Osaka:

  • Las bibliotecas de pago, que llegaron a constituir una red de 30.000 centros de préstamo que producía sus propios mangas en forma de revistas o tomos de 150 páginas.
  • Los libros rojos, tomos de unas doscientas páginas de papel de baja calidad en blanco y negro, cuyo rasgo característico eran sus portadas en color rojo y su bajo precio. Esta industria pagaba a sus artistas sueldos próximos a la miseria, pero a cambio les otorgaba una amplia libertad creativa.
Osamu Tezuka, un estudiante de medicina veinteañero apasionado de los dibujos animados de Fleischer y Disney, cambiaría la faz de la historieta nipona con su primer libro rojo: La nueva isla del tesoro, que vendió de súbito entre 400.000 y 800.000 ejemplares, gracias a la aplicación a la historia de un estilo cinematográfico que descomponía los movimientos en varias viñetas y combinaba este dinamismo con abundantes efectos sonoros.
El éxito de Tezuka lo llevó a las revistas de Tokio, particularmente a la nueva Manga Shōnen (1947) que fue la primera revista infantil dedicada en exclusiva al manga, y en la que Tezuka publicó Astroboy. En estas revistas impuso su esquema de epopeya en forma de serie de relatos y diversificó su producción en múltiples géneros, de los que destacan sus adaptaciones literarias y el manga para chicas o shōjo manga. A mediados de la década de 1950 Tezuka se trasladó a un edificio de la capital llamado Tokiwasi, al que peregrinarían los nuevos autores. Hay espacio, sin embargo, para autores como Machiko Hasegawa, creadora de la tira cómica Sazae-san (1946-74), Kon Shimizu o Shigeru Sugiura con un grafismo muy diferente, nada disneyano.
Un año después, Shōnen desapareció y los libros rojos agonizaron. Entre ambos, y por obra de Osamu Tezuka, habían puesto los pilares de la industria del manga y anime contemporáneos.

1er tomo del manga de Astroboy, de Osamu Tezuka
El triunfo de las revistas de manga acabó con el Kamishibai, y muchos de sus autores se refugiaron en el sistema de bibliotecas. Las revistas de manga eran todas infantiles, y las bibliotecas encontraron su nicho creando un manga orientado hacia un público más adulto: el gekiga. Abandonaron el estilo de Disney por otro más realista y fotográfico y se abrieron a nuevos géneros más violentos, escatológicos o sensuales como el horror, las historias de samuráis, los mangas sobre yakuzas, el erotismo, etc. Entre ellos cabe destacar a Sanpei Shirato que en 1964 patrocinaría la única revista undergroundde la historia del manga, Garo. La competencia en el terreno gráfico del gekiga obligó a las revistas a reducir la presencia del texto, aumentando el número de páginas y el tamaño para mejorar su visión.
Con el comienzo del auge económico, el pueblo nipón exigía más manga. En respuesta, una de las principales editoras de libros, Kōdansha, se introdujo en 1959 en el mercado de revistas. Su título Shōnen Magazine cambió la pauta de periodicidad mensual a semanal, multiplicando la producción e imponiendo a los autores el estajanovismo, aunque esta vez con sueldos millonarios. Pronto, otros grupos editores como Shueisha, Shōgakukan o Futabasha se le unirían. Este sistema de producción sacrificaba el color, la calidad del papel y la sofisticación temática, llevándose también de paso la crítica política, pero aumentaría vertiginosamente las ventas hasta cifras astronómicas y con ellas los beneficios empresariales, convirtiendo al manga en el medio de comunicación más importante del país.

*Fuente: Wikipedia

Esta fue la primera parte de la historia y lo que es un manga japonés. En la próxima entrada publicaré el comienzo de muchos de los mangas que luego se convirtieron en animes a partir de la década de los 80.



¿Le gusta leer? ¡Leansé un manga! ¿No le gusta leer? ¡Leansé un manga! Así de fácil, les va a gustar y les va a interesar la historia en muchos de ellos y de seguro tendrán su anime. Más adelante les pondré lugares donde pueden conseguirlos. ¡¡
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